¿Alguna vez echaste una botella al mar?
Yo si, pero la marea me la devolvió.
Me sorprendió no encontrar el papel que uno pone en su interior;
seguía tapada, pero el mensaje habia desaparecido.
Dicen que si alguien la encuentra en algún lugar lejano,
y éste le moviliza, ya no te pertenece.
Yo eché una botella al mar y me la devolvió.
Mi duda oscurece la razón y acobarda mi fe.
¿Fue el mar quien se conmovió?
Lo escribí con la tinta de mis visceras,
cuando cambie mi piel.
Al mar









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