Hola a toda la comunidad. Nos volvemos a encontrar para poner la mirada sobre este presente donde parece que todo sucede rápido, pero nada se termina de entender.
Hoy, la desprotección que sentimos o el hecho de que la economía deje a tantos afuera no son accidentes ni malas rachas; son los resultados de un diseño que avanza mientras nos distraen. Hay una REFORMA que no es solo un papel, es una arquitectura para que el PRIVILEGIO de unos pocos se agrande a costa de achicar el bienestar de la mayoría.
El problema es que hoy, con el celular o frente a la computadora, lo que debería servir para conectarnos se usa para que vivamos scrolleando peleas que no nos pertenecen. Esos grandes parlantes que manejan la información hacen su parte: nos bombardean con ruido para que nos cueste reconocer quién es el que está al lado. Nos distraen con lo superficial para que no veamos cómo se concentra la torta, y lo más complejo es que muchas veces terminamos dándole cuerda a ese mismo relato que nos marea.
Pero lo cierto es que nosotros también somos parte de este engranaje. ¿Por qué elegimos ese ruido que nos confunde? No hay una sola visión para esto porque la realidad nos cruza de formas distintas. No siente lo mismo quien tiene lo básico resuelto que aquel que pelea el día a día para que no le falte nada. A veces nos enojamos con el que piensa distinto sin entender que cada uno arrastra sus propias luchas.
Y en esa marea de información, a veces perdemos de vista a quienes ya no tienen acceso a nada, ni siquiera a una pantalla para decir lo que les pasa. Ellos también son parte de nuestro cuerpo como comunidad, aunque el sistema los quiera volver invisibles o dejarlos afuera del mapa. Como decía Scalabrini, lo que no se entiende es porque nos lo quieren ocultar, y la mayor trampa es creer que la realidad pasa solo por donde hay señal.
Por eso es clave el aporte de cada uno: cada mirada suma para entender este rompecabezas. El desafío es empezar por algo: darnos el tiempo para JUNTARNOS, hablar y escuchar sin recetas. El primer paso es recuperar la palabra y el encuentro entre nosotros. Porque al final del día, lo único que nos va a salvar es la capacidad de organizarnos con el corazón puesto en el que tenemos al lado, entendiendo que el amor por los nuestros es la mejor respuesta frente a tanto ruido y tanta indiferencia. Solo así vamos a lograr que nadie se quede afuera del abrazo.
Nos vemos en la próxima para seguir compartiendo este camino y construyendo una mirada propia.
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