Hoy es jueves a la tarde y mientras escribo estas palabras se lograron algunas
cosas:
La Cámara de Diputados de la Nación ayer dio media sanción al proyecto de
presupuesto 2026 que el Ejecutivo quería tener antes del 1 de enero de 2026.
Pero con una salvedad que no es menor: no se derogaron las leyes de
Financiamiento Educativo que se aprobó hace poco, y tampoco se derogó la ley
de Emergencia en Discapacidad.
También el Senado Nacional volteó la discusión de la “Ley de Modernización
Laboral”, a mí me gusta llamarla Ley de esclavización”, y quedó la comisión en el
Senado a tratar el 10 de febrero de 2026.
Esto último nos da tiempo de explicar por qué no queremos y no dejaremos pasar
una ley de reforma laboral que lo único que busca es esclavizarnos.
Algunas preguntas a la reflexión: ¿dónde está nuestro proyecto de reforma
laboral?, ¿por qué no tenemos uno?
¿El Peronismo tiene una propuesta para los trabajadores? ¿Y para los
empresarios? ¿Cuál es esa propuesta? ¿Solo tenemos que explicar que la
reforma planteada por el gobierno de Milei es mala?
Preguntas que no estoy del todo seguro de que tengan respuestas.
Desde mi opinión creo que la herramienta es: proponer, proponer, proponer.
Vamos por la semana laboral de 40 horas y por la regulación de los trabajadores
de plataformas.
La marcha de la CGT
Marcha convocada al calor de la zozobra de los pocos trabajadores registrados
que quedan, estuvo bien y se replicó en varias provincias, eso es saludable, muy
saludable.
Amenazar con paros, no. Hacerlos. Ya ahora.
Y si hoy somos cinco los que paramos, mañana seremos diez y así…
Una cosa más respecto de los sindicatos: chicas, chicos, los pocos trabajadores
registrados que quedamos tenemos el deber moral de afiliarnos. Si no, a callarse
la boca.
Insisto: propongamos, propongamos, hasta cosas absurdas, así en la negociación
conseguimos algo. Si no proponemos estamos jodidos.
Y formémonos, sepamos de qué hablamos para que no nos corran, hace un
tiempo escuché la siguiente frase: “la batalla está perdida, porque no se le puede
ganar a un idiota”, quiero creer, deseo creer que no está perdida, y que los idiotas
no son tantos.
¿Hay esperanza?















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