La semana pasada en esta columna se publicó un relato que es un poco mi historia, un poco la de otros chicos, chicas y adultos que nos fuimos encontrando de alguna manera a través de los libros. ¿Sabés por qué lo escribí?
Bueno, lo escribí pensando en nuestro contexto, en los niños o adolescentes que fuimos. En las situaciones familiares, sociales, económicas y otras cosas que nos atraviesan. Esas que a veces nos dan alegría o ganas de salir a la calle a charlar y otras veces nos desacomodan como el aire de “Amigos por el viento”* desarregla la vida de la protagonista hasta que conoce a un chico en una situación parecida a la suya.
Y sobre todo, lo escribí pensando en las personas que somos, en formar una comunidad alrededor de la literatura, donde cada una, cada uno, pueda compartir lo que escribe, difundir nuevas voces, conocernos a través de nuestros textos y quizás hasta hagamos algún encuentro para poder leernos en vivo. Estaría bueno, ¿no?
Seguro tenés algo que decir a través del arte, de la palabra. Este es un lugar para encontrarnos y lo hacemos entre todas y todos, así que súmate, envíanos tus textos, compartí y contale a los que conozcas sobre este espacio. ¡Te esperamos!
*Si no lo leíste, este cuento es la historia de una adolescente abandonada por su padre. Ella siente que algo semejante a un huracán sacudió su vida y nadie la puede comprender hasta que conoce a otra persona con una vivencia parecida.
Bueno, así son los libros, pueden ser amigos o traerte una amistad, pueden llevarte a lugares de contención o abrir puertas que no todos quieren abrir. Si alguna vez leíste algo o te gustó tanto una autora o autor que no podés sacarte a sus personajes o lugares de la cabeza sabés de lo que hablo.
Por eso acá, tenes tu espacio. Donde nos encontramos y hacemos lo que nos gusta . LEER









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